Plena: un nombre propio, no una sigla
Es el segundo objetivo de Nikon en llevar nombre propio, después del Noct. Plena alude a la apertura plena de la montura Z, la más ancha del mercado, que es lo que permitió el diseño óptico de este lente.
Bokeh parejo hasta las esquinas
El defecto habitual de un teleobjetivo luminoso es el efecto de ojo de gato: las luces desenfocadas se deforman en los bordes del cuadro. Este lente las mantiene redondas de punta a punta, y eso es exactamente lo que se le pide a un objetivo de retrato de este precio.
135 milímetros con f/1.8
La focal comprime la perspectiva y favorece los rasgos; la apertura disuelve el fondo por completo. Es la combinación del retrato de estudio y de moda, a cambio de exigir distancia con el sujeto.
Cuatro ED, un SR y un asférico
El elemento de refracción corta (SR) controla longitudes de onda específicas y corrige el franjeado de color que a f/1.8 en teleobjetivo sería visible. Es tecnología que Nikon reserva para la línea S.
Doble motor de paso
Mover el grupo de enfoque de un teleobjetivo luminoso es exigente. Dos motores lo hacen rápido y en silencio, sosteniendo el seguimiento de ojo de cuerpos como la Z8 o la Z6 III.
Anillo de control y pantalla informativa
Tiene anillo de control personalizable y los controles físicos de la línea S. Está sellado contra polvo y humedad, con recubrimiento de flúor al frente.
995 gramos
Es un lente de sesión, no de paseo. Con filtro de 82 milímetros, si usás polarizador o densidad neutra conviene presupuestarlo.
Frente a un 85mm f/1.2 o f/1.8
El 85 es más versátil y funciona en espacios chicos. El 135 exige alejarse del sujeto pero entrega una compresión y una separación de fondo que el 85 no alcanza. Quien hace retrato con espacio, elige este.
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