Se lee como papel, porque funciona como papel
La tinta electrónica no emite luz: refleja la del ambiente, igual que una hoja impresa. Por eso no tiene reflejos, se lee desde cualquier ángulo y no cansa la vista aunque se mire de cerca durante mucho tiempo.
Consume solo cuando cambia
Esta es la diferencia económica real. Un display convencional consume las 24 horas para mostrar algo que se actualiza una vez por semana. La tinta electrónica gasta energía únicamente en el instante del cambio: una vez dibujada, la imagen se mantiene sin consumo.
Para qué sirve y para qué no
Es la solución para precios, menús, directorios, señalética y horarios: contenido que cambia poco y tiene que estar siempre visible. No sirve para video, animación ni contenido publicitario dinámico, porque el refresco es lento por diseño.
Cero mantenimiento y cero calor
Sin retroiluminación no hay lámpara que degradarse ni calor que disipar. Es el equipo más simple de instalar de toda la línea profesional.
Reemplaza el cartel impreso, no la pantalla
El competidor de este producto no es un display: es el cartel de papel que alguien imprime, plastifica y cambia a mano cada vez que sube un precio. Ahí está el argumento de venta, y ahí se recupera la inversión.
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