La tinta electrónica no emite luz: refleja la del ambiente, igual que el papel. Se lee sin brillo ni reflejos desde cualquier ángulo, no cansa la vista y consume energía solo cuando cambia el contenido, no mientras lo muestra.
Es la solución para cartelería que cambia poco: precios, menús, directorios y señalética. Un display convencional en ese uso consume las 24 horas para mostrar algo que se actualiza una vez por semana.
El competidor real de este producto no es una pantalla: es el cartel de papel que alguien imprime y cambia a mano cada vez que sube un precio.
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