En una sala de directorio, un solo parlante deja a los del fondo escuchando bajo mientras los de adelante lo tienen encima, y un micrófono al frente no capta a nadie que esté a más de cuatro metros.

Por eso a esta escala el audio se distribuye: micrófonos sobre la mesa cerca de la gente y parlantes repartidos. Y la cámara pasa a necesitar zoom óptico de verdad para traer al primer plano a quien habla desde el otro extremo.

Son instalaciones de proyecto: consultanos las medidas de la sala y armamos la configuración completa con cableado y montaje.

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